Episodio podcast Pioneros IA sobre agentes de inteligencia artificial y por qué volver a probar la IA

Contratá a la IA como a alguien más de tu equipo

Hay una conversación que se me repite mucho. Hablo con alguien, sale el tema de la inteligencia artificial y me dice: «La probé hace un año y no me sirvió». Y ahí quedó. No la volvió a abrir.

Lo entiendo. Hace un año le escribías algo a un chat, te respondía, y quizás esperabas que te deslumbre. A veces no pasaba. Podía equivocarse, podía inventar cosas (lo que se conoce como alucinaciones) o simplemente lo que probaste no te terminó de convencer.

El problema es que muchas personas se quedaron con esa foto. Y la foto ya no es la misma.

Lo que tenemos al alcance de la mano en este momento son agentes de inteligencia artificial: herramientas que no solo responden, sino que hacen tareas. Pueden usar tu computadora, tu navegador, conectarse a otras herramientas y trabajar sobre ellas de verdad.

En este episodio del podcast hablo de qué cambió en este último año, te muestro un par de casos concretos (uno mío y otros de clientes) y te propongo una manera distinta de pensar lo que pagás por una suscripción de IA. Si conocés a alguien que dejó la IA de lado porque «no le sirvió», este episodio es para compartírselo.

Qué cambió en la inteligencia artificial en el último año

Los grandes modelos de lenguaje, esas máquinas a las que les escribías y te contestaban, sumaron capacidades nuevas. Las dos más importantes para el día a día son estas.

Se conectan con tus herramientas

Un agente de IA puede conectarse con cosas que usás todos los días. Por ejemplo:

  • Excel: armarte una planilla, hacer cálculos, preparar un escenario.
  • Mail: revisar tu bandeja, escribir borradores de respuesta y, en algunos casos, responder directamente.
  • CRM: buscar clientes, consultar el estado de un pedido o actualizar información.
  • Bases de datos: hacer consultas sin que tengas que meterte vos a buscar.
  • WhatsApp y otras herramientas de comunicación.

Y no se trata solo de conectarse. La diferencia es que ejecuta tareas sobre esas herramientas. Ya no le pedís un texto para copiar y pegar en otro lado: le pedís que haga el trabajo ahí donde está.

Tienen memoria

La otra gran diferencia es que ahora la IA puede recordar. Con el uso, va juntando contexto sobre vos, sobre tu trabajo y sobre cómo te gusta hacer las cosas. Eso cambia totalmente la experiencia, porque no arrancás de cero cada vez que le pedís algo.

Si querés entender más en profundidad qué es un agente de inteligencia artificial, en el podcast tengo episodios anteriores dedicados solo a eso.

Un caso propio: mi sitio web, actualizado desde el teléfono

Te cuento algo que me pasó hace poco. Mi sitio web personal estaba igual que el día que lo hice. Años sin tocarlo. La información había quedado congelada en el tiempo.

Y fijate que esto le pasa a muchísima gente, y también a muchas empresas. Entrás a ciertos sitios empresariales y están exactamente igual que hace un montón de años.

Entonces le pedí a la IA que me ayude a actualizarlo. Le di algunas instrucciones, le mostré sitios de referencia que me gustaban estéticamente y le expliqué qué cosas quería comunicar. Y como ya la uso mucho, tenía bastante contexto sobre mí.

Cómo fue el proceso

Lo que hizo fue más que cambiar textos:

  1. Armó los cambios primero en un ambiente de pruebas, para que pudiera ver si me gustaba antes de tocar el sitio real.
  2. Le pedí que verifique que todo funcione bien en distintas resoluciones: teléfonos, tabletas y pantallas de computadora.
  3. Le pedí algunos ajustes y revisiones.
  4. Cuando quedó como quería, lo publicamos.

Todas esas son tareas que llevan muchísimo tiempo. Por eso yo no las hacía y por eso el sitio estaba estancado.

El detalle que más me llamó la atención: lo hice todo hablando desde el teléfono. Ni siquiera usé la computadora. Fue un experimento de fin de semana para ver si podía hacerlo de punta a punta desde el celular, y se pudo.

Un caso de cliente: el agente conectado al CRM

Quizás estás pensando «yo no tengo sitio web, ese ejemplo no me sirve». Bien, vamos a otro.

Tengo clientes que conectan los agentes de inteligencia artificial directamente con su CRM. Uno de ellos es una empresa que repara y vende repuestos. Todo el tiempo les llegan pedidos y reclamos de clientes.

Lo que hace el agente es entrar al CRM, buscar al cliente, revisar el estado del pedido, del producto o de la reparación, y dejarle toda la información lista a la persona que tiene que atender ese caso.

Así, quien atiende no pierde tiempo buscando en qué estado estaba cada cosa. En el caso de este cliente, el ahorro de tiempo es enorme.

En otro episodio del podcast estuvo Sebastián, que es parte de la comunidad de Pioneros, contando cómo creó su propio CRM sin programar. Los que usaba eran lentos o no le daban el nivel de automatización que buscaba. Ahora tiene buena parte de la operación de su empresa automatizada y eso le permite hacer seguimiento a más clientes y enviar más campañas, o sea, vender más. Es un ejemplo perfecto de lo que pasa cuando conectás agentes de IA con un CRM.

Si estás pensando qué tareas de tu trabajo o de tu empresa podrías empezar a delegar en la IA, en Pioneros IA acompañamos a profesionales y pequeñas empresas a sumar la inteligencia artificial en sus procesos, y también a quienes quieren convertir esto en su profesión y ofrecer servicios a otras empresas.

Pensá la suscripción como si sumaras a alguien al equipo

Acá va la idea que más me interesa que te lleves de este episodio.

Una suscripción a una herramienta de inteligencia artificial cuesta alrededor de 20 dólares por mes, y si necesitás mucho más uso, hay planes de 100 dólares. Yo no lo veo como pagar por una herramienta. Lo veo como sumar a una persona más al equipo, alguien en quien podés delegar tareas.

Lo veo literalmente así. Y no soy el único: hace poco alguien me dijo «contraté a Claude como un recurso y va a estar haciendo tal trabajo». Le asignan una tarea específica, como harían con cualquier persona.

Cuando empezás a ver todo lo que puede hacer por ese precio, la cuenta se hace sola.

Esto no es echar a nadie

Ojo, no estoy diciendo que tengas que echar a tu equipo y reemplazarlo por IA. Estoy diciendo que sumás una capacidad nueva.

Y esa capacidad necesita lo mismo que cualquier persona que se suma a un equipo: que le digas qué hacer, que revises lo que hace y que le pidas correcciones. Es lo mismo que harías con alguien que recién empieza y tiene poca experiencia.

Un precio que quizás no dure

Un detalle importante: no sabemos si estos precios se van a mantener. Lo que pagamos por estas suscripciones está, en buena medida, subsidiado. Por ahora, el costo es muy bajo para todo lo que te puede sacar de encima.

¿Y qué te saca de encima? Las tareas aburridas y repetitivas. Las que te comen horas y no suman nada a lo que realmente sabés hacer.

En Pioneros estamos trabajando con estudios contables, y la transformación en su manera de trabajar desde que empezaron a sumar inteligencia artificial en sus procesos es enorme. Mi idea es traer pronto a alguien de un estudio contable al podcast para que lo cuente en primera persona.

Cómo trabajar con un agente de inteligencia artificial

Si vas a pensar la IA como alguien más del equipo, tenés que trabajar con ella como trabajarías con una persona a la que le delegás algo. En concreto, un agente necesita:

  • Un objetivo claro: qué querés que logre.
  • Una forma de saber cuándo terminó: cómo se ve el trabajo hecho.
  • Reglas: qué puede hacer y qué no debería hacer.
  • Límites: cuándo tiene que frenar, hacerte una pregunta o pedirte aprobación antes de avanzar.

Y cuando termina, te toca a vos: revisar, validar y pedir correcciones.

Es prácticamente lo mismo que delegar en una persona. La diferencia es que lo estás haciendo con un agente de inteligencia artificial.

Por qué esto importa ahora

Esto nos toca a todos. La inteligencia artificial está sacudiendo muchísimas formas de trabajar, y quienes empezaron a usarla hace un tiempo probablemente ya estén haciendo cosas mucho más avanzadas. Cuanto más tarde arranquemos, más difícil va a ser ponerse a tiro.

Conclusiones

Si probaste la inteligencia artificial hace un año o más y te quedaste con la idea de que no servía, te invito a darle otra oportunidad. La experiencia es totalmente distinta.

Lo que cambió, en resumen:

  • La IA ya no solo responde: con los agentes de inteligencia artificial, hace tareas.
  • Se conecta con tus herramientas: Excel, mail, CRM, bases de datos, WhatsApp.
  • Tiene memoria, así que cada vez te conoce un poco más.
  • Una suscripción de 20 o 100 dólares se parece más a sumar a alguien al equipo que a pagar un software.
  • Para que funcione, hay que delegar bien: objetivo, reglas, límites y revisión.

Me encantaría saber qué tareas repetitivas te gustaría delegar en la IA. Y si ya lo estás haciendo, contame qué le delegaste. Dejámelo en los comentarios.

Y si querés dar ese paso con un método y acompañado, date una vuelta por Pioneros IA. Ayudamos a profesionales y pequeñas empresas a sumar la inteligencia artificial en su trabajo, y a quienes quieren hacer de esto su profesión.