En este episodio te explico cómo pasar del nivel 1 al 2 de IA sin programar, ahorrando hasta 2 horas por día con automatizaciones simples.

Como recuperar 1 hora por día usando IA

Uno de los episodios anteriores hablé sobre los tres niveles de fluidez en el uso de la inteligencia artificial. Desde entonces, la misma pregunta llegó muchas veces: «Estoy en el nivel 1, ¿cómo hago para pasar al nivel 2?»

En este episodio respondo exactamente eso. Qué es lo que yo recomendaría a alguien que quiere dar ese salto, sin necesidad de tener conocimientos técnicos ni saber programar.

Porque sí, ese salto es posible. Y si lo das, hay algo concreto del otro lado: tiempo. Horas que hoy le regalás a tareas repetitivas que una automatización podría hacer por vos.


Los Tres Niveles de IA: Un Repaso Rápido

Antes de entrar en el cómo, vale la pena recordar de qué hablamos cuando hablamos de niveles de uso de inteligencia artificial.

Nivel 1 es lo que la mayoría ya hace: usar herramientas como ChatGPT o Gemini para hacer preguntas, pedir textos, resumir documentos. Es el nivel más accesible y el punto de partida para casi todos.

Nivel 2 es hacer flujos de automatización: una secuencia de pasos que se ejecutan solos, donde la IA puede estar involucrada pero no es el único componente. Por ejemplo, que después de una reunión con un cliente se actualice automáticamente el CRM sin que tengas que tocarlo.

Nivel 3 son los agentes de inteligencia artificial: sistemas con mayor autonomía, que pueden buscar información en fuentes externas y tomar decisiones para cumplir un objetivo que vos les diste.

La pregunta de este episodio es cómo pasar del 1 al 2.


Por Qué Vale la Pena Dar Ese Salto

Puede sonar a exageración, pero no lo es: con lo que voy a compartir en este episodio, alguien que lo aplique puede recuperar entre una y dos horas por día.

¿De dónde salen esas horas? De todas las tareas pequeñas que hacemos varias veces al día y que, por separado, parecen no tener peso. Revisar el correo, actualizar el CRM después de una conversación, prepararse para una reunión buscando información del cliente, calcular cuánto tiempo tardás en llegar a una visita presencial.

Cada una de esas cosas lleva unos minutos. Sumadas, a lo largo de una semana, el número empieza a ser significativo.

Lo más interesante es que para este tipo de automatizaciones no se necesita saber programar. Eso es algo que mucha gente no sabe, porque cuando buscan en internet sobre automatización encuentran herramientas técnicas que dan la impresión de que hay que ser desarrollador para usarlas.


El Problema con las Herramientas Más Conocidas

Cuando alguien empieza a investigar sobre automatización con IA, tarde o temprano aparece n8n. Es una herramienta con mucho marketing, muy difundida, presente en YouTube y redes sociales.

El problema es que n8n, aunque se presenta como una solución «sin código», tiene una curva de aprendizaje bastante elevada para alguien sin formación técnica. No es imposible de aprender, pero no es el primer paso que le recomendaría a alguien que viene del nivel 1.

Pasar directamente de ChatGPT a n8n es un salto grande. Y muchas personas se frustran en el camino y vuelven al punto de partida.

Si quieres profundizar en cómo aplicar estas herramientas de IA en tu trabajo de manera ordenada y sin perder tiempo, en Pioneros IA encontrás recursos, episodios y capacitaciones pensadas para profesionales que quieren dar ese salto de forma práctica.


La Herramienta que Recomiendo para Pasar al Nivel 2

Hay una herramienta de la que se habla muy poco y que, en mi experiencia, es la más adecuada para dar este salto: Lindy.

No sé por qué no hay más contenido sobre Lindy en internet. Es una herramienta que tiene una curva de aprendizaje mucho más baja que la mayoría de sus competidores, pero es muy potente para lo que necesitamos en este nivel.

Qué Puede Hacer Lindy por Vos

Lo que más me interesa destacar es el Lindy Assistant: un asistente personal que, con pocos pasos de configuración, puede conectarse a tu calendario, tu correo electrónico y, si tenés un iPhone, también a iMessage.

¿Para qué sirve eso en la práctica?

  • Preparación para reuniones: Cada mañana podés recibir un resumen de tus reuniones del día, información sobre las personas con las que te vas a juntar y un repaso de los correos que intercambiaste con ellas. Eso que antes llevaba 15 o 20 minutos, aparece solo.
  • Tiempo de traslado: Si tenés reuniones presenciales, podés pedirle que calcule el tiempo de viaje desde tu casa u oficina hasta el lugar de cada reunión.
  • Notas y minutas de reunión: Lindy puede transcribir la reunión, extraer los puntos clave y generar una minuta automáticamente.
  • Actualización del CRM: Después de una conversación con un cliente, puede conectarse a tu CRM y actualizar la información sin que tengas que hacerlo vos.

Todo esto de manera conversacional, sin tener que aprender a conectar bloques de código visual ni configurar APIs.

Más Allá del Asistente

Lindy también permite crear agentes y flujos de automatización visual, incluso a partir de instrucciones en lenguaje natural. Le pedís a un agente creador que arme la automatización y él lo hace.

Tiene conexión con más de 5000 herramientas, lo que le da mucho alcance para distintos tipos de trabajo.


El Segundo Cerebro: Aprovechar la Información que Ya Tenés

Hay otro concepto que aparece en este episodio y que va de la mano con todo lo anterior: el segundo cerebro.

La idea no es nueva. Desde hace años, la gente usa cuadernos, aplicaciones de notas u otras herramientas para centralizar información relevante. La diferencia hoy es que esa información puede ser el combustible de la IA que usás.

Si tenés documentos en Google Drive, correos en Gmail, datos en un CRM o procedimientos en Notion, toda esa información puede convertirse en algo que la IA consulta para darte respuestas más precisas y útiles.

Herramientas como Google Workspace ya tienen integración con IA. Podés pedirle a Gemini que busque documentos o correos específicos sin tener que abrirlos uno por uno. Eso, en el día a día, ahorra mucho tiempo.

Entrenar a la IA con Información Tuya

Esto es algo que poca gente hace pero que tiene un impacto enorme: entrenar a los modelos que usás con información sobre vos, tu empresa y tus procesos.

Si ChatGPT, Claude o Gemini saben quién sos, en qué industria trabajás, cómo es tu empresa y cuáles son los procedimientos que seguís, las respuestas que te dan son mucho mejores. No tenés que explicar el contexto cada vez.

Una manera concreta de hacer esto en Claude son las Skills: procedimientos paso a paso que definís vos para tareas que hacés de forma repetitiva. Una vez que las creás, el modelo las sigue sin que tengas que volver a explicar cómo querés que se haga algo.


Cómo Empezar Hoy

Resumiendo lo que vimos en este episodio:

  • El salto del nivel 1 al nivel 2 no requiere saber programar.
  • La herramienta más accesible para empezar es Lindy, especialmente por su asistente personal y su curva de aprendizaje baja.
  • Construir un segundo cerebro digital y conectarlo a la IA que usás multiplica el valor que obtenés de esas herramientas.
  • Entrenar los modelos con información tuya (empresa, rol, procesos) mejora mucho la calidad de las respuestas.
  • Crear Skills o procedimientos para tareas repetitivas ahorra tiempo real.

Si ponés todo esto en conjunto, estamos hablando de recuperar fácilmente una o dos horas por día. No de golpe, sino de manera progresiva a medida que vas automatizando más partes de tu rutina.


Conclusión

El nivel 2 no es solo para técnicos ni para personas que saben programar. Es para cualquier profesional que quiera dejar de hacer trabajo repetitivo y usar ese tiempo en lo que realmente importa.

El camino más corto que conozco es empezar con Lindy, conectarlo a las herramientas que ya usás, y desde ahí ir ampliando. No hace falta hacerlo todo a la vez.

Si el tema te interesa y querés seguir explorando cómo la inteligencia artificial está cambiando la forma de trabajar, suscribite a la lista de correo en pionerosia.com. Todas las semanas comparto información relevante sobre IA y el futuro del trabajo.