Así uso la IA todos los días (casos reales) con ChatGPT y Codex

Últimamente me vienen escribiendo pidiendo lo mismo: menos teoría y más casos de uso, más aplicabilidad de la inteligencia artificial en el día a día, con herramientas simples, sin tener que construir cosas complejas.

Así que en este episodio les quiero contar algunas cosas sencillas que vengo haciendo yo con Codex, que ya es básicamente ChatGPT con todo unificado tras la última actualización de la que hablamos hace poco. Cuatro casos concretos, sin vueltas.

Resumen diario de correos con tarjetas y colores

La primera automatización tiene que ver con el mail. Tengo configurado en Codex que, todas las mañanas, revise los correos nuevos de mi bandeja de entrada y me arme un resumen que me llega por mail. Uso mucho el correo como punto de organización, así que le pedí específicamente que el resumen venga en formato HTML, con tarjetas y colores, para poder identificar de un vistazo qué necesita atención.

Cuando abro ese correo veo, por ejemplo, una tarjeta en rojo que dice «urgente, revisar hoy»: me avisa que dejé corriendo un timer en Toggl (la herramienta que uso para registrar tiempos) desde el día anterior, ya son más de 8 horas, y que tengo que corregirlo. Otra tarjeta me cuenta que un cliente inactivo en Google Ads va a eliminarse en 30 días y que tengo que decidir si lo conservo. Después aparece una tarjeta naranja de «necesita respuesta», con una consulta pendiente en la bandeja. Sigue con el seguimiento operativo del día a día, una agenda de recordatorios (una devolución pendiente en Mercado Libre, por ejemplo) y, al final, notificaciones varias, como la confirmación de una operación en el bróker donde opero.

Con ese pantallazo ordenado por colores tengo el resumen completo del día. Es una automatización muy simple de armar con ChatGPT y funciona perfecto. Yo además uso mucho Claude, y ahí tengo bastantes más automatizaciones que en ChatGPT, pero esta en particular es de las principales que uso acá.

Preparación automática antes de cada reunión

La segunda automatización tiene que ver con prepararme para las reuniones del día. Casi todos los días tengo reuniones uno a uno con gente de la comunidad de Pioneros, así que armé algo que todos los días revisa mi agenda del día siguiente, identifica cuántas reuniones tengo con personas de la comunidad y, para cada una, busca toda la información disponible: de qué veníamos hablando, qué avance tiene esa persona dentro de Pioneros, en qué proyectos está trabajando.

Con todo eso me arma el contexto necesario para llegar a la reunión sabiendo en qué habíamos quedado y qué tengo que revisar. El resultado es que las reuniones se vuelven mucho más efectivas, porque llego con todo el contexto ya armado.

Lo interesante es que no tuve que construir nada técnico: simplemente le pedí en texto a Codex (con acceso al calendario y al correo) que revisara todos los días mi agenda del día siguiente, cruzara esa información con lo que tenemos guardado de cada persona y proyecto, y me armara un resumen simple. Está programado para ejecutarse automáticamente y me lo deja en un documento en mi Google Drive, que es algo que uso todos los días.

Cuándo conviene correr las automatizaciones: horarios no pico

Charlando con gente de la comunidad que está empezando a usar Claude Cowork o Codex para automatizar tareas, surge un tema práctico: como estas herramientas son agentes que se ejecutan en tu propia máquina (abren el navegador, ejecutan comandos), en cierto punto «te toman el control» de la computadora. Si esa tarea corre justo cuando vos estás trabajando, se vuelve incómodo.

Dos recomendaciones concretas. La primera: siempre que puedan, corran esas tareas automatizadas en horarios no pico (de noche, o en Argentina también a la tarde, que no se pisan con los horarios pico de Norteamérica o Europa). En esos horarios los tokens rinden más, y además esos procesos corren mientras dormís, sin que te interrumpan ni te abran ventanas mientras estás trabajando.

El problema de la laptop cerrada: alquilar un VPS

La segunda recomendación tiene que ver con un problema típico si trabajás con notebook: si guardaste la laptop en la mochila porque te vas a otro lado, la automatización que tenías programada simplemente no se ejecuta.

Para resolver eso, lo que se está usando (y que en breve seguramente pruebe yo también) es alquilar un VPS, un servidor privado virtual: una computadora en la nube a la que te conectás y usás. Hay proveedores desde unos 5 dólares por mes en el plan más económico, y para este tipo de automatizaciones no hace falta un servidor grande. La ventaja es que esas máquinas están garantizadas prendidas las 24 horas, con luz y con conexión a internet: el lugar ideal para correr todas estas tareas sin que dependan de tu computadora personal.

ChatGPT remoto: seguir trabajando desde el celular

Otra cosa que vale la pena conocer es el ChatGPT remoto. Si tenés la máquina prendida con la app de escritorio de ChatGPT abierta (no la web), podés acceder desde el teléfono al Codex o al ChatGPT que está corriendo en tu computadora: hacer seguimiento, pedirle nuevas tareas, todo sin estar sentado frente a la máquina.

Podés estar en la calle y pedirle que busque algo en internet, que mande un mail, básicamente cualquier cosa que hoy hace Codex. Una diferencia que note en los conectores MCP: en Codex podés pedirle que envíe correos directamente, mientras que en Claude Cowork, en mi experiencia, muchas veces solo puede crear borradores, no enviarlos (esto depende también de los permisos configurados en cada caso). A mí me sirvió, por ejemplo, trabajando en un proyecto con varias personas: le pedí a Codex que le mandara un mail a alguien con el instructivo completo de una tarea, y lo hizo. Y esto mismo lo puedo pedir desde el celular, sin estar frente a la computadora.


Si este tipo de casos prácticos te sirven y querés aprender a construir tus propias automatizaciones sin necesidad de programar, en Pioneros IA te acompañamos a dar ese paso con método.


Publicar el podcast en automático con skills encadenadas

La tercera automatización tiene que ver con este mismo podcast. Tengo varias skills que se encargan de que cada episodio se publique: le doy el archivo de audio, y la skill lo convierte al formato necesario, le agrega la metadata (número de episodio, nombre, que pertenece al podcast de Inteligencia Artificial de Pocho Costa), le pone la imagen adaptada al tamaño que piden las plataformas, y lo sube al servidor donde se aloja todo el contenido multimedia, ya publicado.

Antes hacía cada uno de esos pasos a mano, y cada paso llevaba su tiempo. Fui armando una skill específica para cada paso y después las encadené todas juntas. Hoy simplemente le digo que quiero trabajar en tal episodio, le digo cómo se va a llamar, y Codex ya tiene memoria de cuál fue el último episodio publicado, así que sabe qué número le corresponde a este nuevo. Estas automatizaciones chiquitas ahorran muchísimo tiempo y, algo igual de valioso, evitan que me olvide de algún dato o me equivoque en el proceso.

La idea no es que todos ustedes publiquen un podcast, sino pensar qué tareas repetitivas de su día a día se parecen a esta lógica de pasos encadenados.

Una app nativa para Mac creada en 30 minutos

El último caso: ayer probé por primera vez pedirle a Codex que me creara una aplicación nativa para Mac. Le conté la idea, me hizo algunas preguntas en el medio (ahí se demoró un poco porque yo estaba haciendo otra cosa) y en unos 30 minutos en total tenía lista una aplicación simple que uso normalmente para mantener el foco en lo que estoy trabajando: le pongo un objetivo y un tiempo, y si me disperso y me voy a otra cosa, me bloquea toda la pantalla con un aviso.

Es una aplicación nativa, no una web, con una estética prolija y que cumple con todo lo que le pedí. Antes, en mi empresa de desarrollo de productos digitales, hacer algo así implicaba un equipo de personas, meses de trabajo y una inversión de miles de dólares. Hoy se lo pedís a la inteligencia artificial y lo resuelve en media hora. Claro que esa es la versión inicial: después vas a querer mejoras, y ahí sí lleva más tiempo, pero el punto de partida es totalmente realizable. Ya tengo clientes y empresas armando sus propias soluciones que antes ni consideraban, porque no podían pagar esa inversión o directamente pagaban por una aplicación externa que hacía lo mismo.

Ahora bien, algo importante para no perder de vista: crear la aplicación es solo el primer paso. Con todo esto del vibe coding, mucha gente se anima a crear, pero después hay que mantenerla en el tiempo, que sea robusta, segura y sostenible. No digo que no sea posible hoy con IA (es mil veces más fácil que antes), pero son cuestiones que alguien que no viene del mundo del desarrollo puede no tener en cuenta, y conviene pensarlas desde el principio.

Animarse a pedir más

Estos son cuatro casos concretos que hago o que estuve probando, y funcionan a la perfección sin necesitar nada más que hablar con la inteligencia artificial y pedírselo con claridad.

El límite hoy está más en la imaginación y en el tiempo que le queramos dedicar que en la herramienta en sí. En el camino hay que aprender: en la comunidad de Pioneros estamos enseñando arquitectura de sistemas, bases de datos, fundamentos técnicos, no para volverse ingeniero de software, sino para tener el criterio necesario y poder pedirle bien las cosas a la IA. Esa es la diferencia entre construir algo sólido, que sostenga un negocio, y esas demos que duran lo que dura el video de YouTube y después no las usa nadie.